En el Salón Internacional de la Alimentación (SIAL), en París, hay una delegacion de 120 empresas argentinas. A la cabeza está el secretario de Agricultura, Miguel Campos, quien se propone, entre otras cosas, negociar mercados para los limones argentinos y convertir al país en la nueva "góndola del mundo".
Para salir al exterior y lograr más competitividad, las pymes tienen una receta probada: la asociatividad. Ese camino -que experimenta un presente exitoso en distintos lugares del mundo- está siendo promovido hace un tiempo por distintos organismos estatales en el país y, en especial, por la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (SePyme), que funciona en la órbita de la Secretaría de Industria.
Mientras las exportaciones argentinas crecen a un ritmo de alrededor del 16% en la primera mitad del 2004, la diversificación de mercados (la mayor en más de 20 años, con un reparto de nuestras ventas entre la Unión Europea, con alrededor de un 19%; el Mercosur, con un 18%; y los países del Asia Pacífico con un 16%) y la mayor participación de empresas medianas en el lote de exportadores sistemáticos,
De las 900.000 empresas argentinas en actividad, el 99% son pequeñas y medianas que ocupan el 79% de la mano de obra y generan el 68% del Producto Bruto Interno, según la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa. El 68% de las 13.700 firmas que exportan son pymes, pero el 91% del monto total lo acaparan el 5% de las grandes.
Sostienen que en pocos años pueden duplicar el valor de la producción, el nivel de ocupación y las exportaciones de su sector. La mayoría son pymes de capital nacional, aunque también están algunas de las más grandes multinacionales. Trabajan en viejos galpones reciclados, oficinas del microcentro en diverso estado de conservación o relucientes pisos en Puerto Madero.