Los municipios ya no sólo velan por el estado de las calles sino que se involucran cada día más en la promoción de sus pequeñas y medianas industrias mediante la participación en ferias y rondas de negocios internacionales. La relación es directa: si les va mejor a los productores, aumentará la recaudación y habrá más recursos para resolver un número mayor de problemas.
Cuando una empresa argentina piensa encarar negocios de exportación, surgen en forma casi automática los grandes países desarrollados del norte, incluyendo ahora a China, como los únicos posibles. Sin embargo, el escenario de los negocios internacionales es bastante complejo a partir de tres ejes de fuerte incidencia.
El consumo de estos productos no se agota en la colectividad judía; certificar bajo estas normas garantiza un precio diferencial. Dicen los que lo vieron con sus propios ojos que en Estados Unidos, un producto certificado con el sello kosher es un 40% más caro que otro convencional.
El presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, Enrique Mantilla, asegura que en 2004 las ventas al exterior rondarán los u$s 32.500 millones y advierte sobre la falta de políticas de largo plazo. Desde 1993 y hasta el año pasado, las exportaciones argentinas crecieron un promedio anual del 7,6%. En la época de la convertibilidad, las ventas al exterior pasaron de u$s 12.000 millones a 24.000 millones gracias al aumento de la productividad general de la economía y de las inversiones
La elaboración y exportación de miel argentina necesita de un proceso de reconversión para recuperar y ganar mercados tras las dificultades sanitarias que se plantearon el año pasado con la Unión Europea y que derribaron a la mitad el precio del producto, coincidieron apicultores y comercializadores que participaron del Salón Internacional de la Alimentacion.