Cuesta mucho cambiar la composición de las exportaciones y darle mayor valor agregado, pero el mundo transita un momento histórico que no hay que dejar pasar. Exportamos por 450 dólares la tonelada y compramos al mundo a más de 1.500 dólares la tonelada. George Bush perdió claramente las últimas elecciones y los demócratas ganadores presionarán para que Estados Unidos se retire de Irak. Entonces, el precio del petróleo baja, y con él, el precio de las commodities.
Han transcurrido casi dos años desde que fue promulgada la ley 26.005, que permite la formación de consorcios de firmas exportadoras a fin de que éstas, trabajando juntas, mejoren sus posibilidades de alcanzar los mercados externos. El hecho de que en la segunda mitad de 2006 cuatro consorcios hayan logrado la aprobación de la respectiva Inspección de Justicia es un índice de que las empresas pequeñas y medianas comienzan a descubrir los beneficios que reporta su uso.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció que destinará U$S 3.000 millones para impulsar esta agroindustria emergente en Sudamérica y el Caribe. La vertiginosa irrupción de los biocombustibles en la escena internacional llevó a que el etanol y el biodiesel constituyan nuevos mercados para materias primas que se producen en la Argentina, y esto se está expresando con fuerza en las cotizaciones de nuestros principales productos de exportación.
El mundo vive un gran cambio en la demanda internacional. Los enormemente poblados países del Este de Asia han iniciado reformas para irse adaptando a los principios de la economía de mercado. En la medida que esto sucede, su nivel de crecimiento y desarrollo generan un fuerte incremento de su consumo interno. Cuando países pobres mejoran su poder de compra, sucede como con las personas, aumentan más su gasto en aquellos bienes básicos.
Hace casi cinco años desde que el Poder Ejecutivo, invocando razones de emergencia, restableció los derechos de exportación tras diez años de no aplicarlos. En esa oportunidad y desde estas mismas páginas sostuvimos que su aplicación en el ámbito del Mercosur era incompatible con el Tratado de Asunción ("Lo contrario de lo que el país necesita", del 19/03/2002). Hay una errada pero generalizada creencia de que el Mercosur sólo estableció la eliminación recíproca de los derechos de importación