Son muchos y muy distintos los participantes de un mercado orgánico estimado en US$ 30.000 millones: pequeños productores de caña de azúcar en Misiones, agricultores europeos que reciben subsidios, cooperativas de cafetaleros en Costa Rica, grandes cadenas de supermercados en países desarrollados, productores de bananas en República Dominicana o de especias en la India, por citar algunos. La producción y demanda de alimentos elaborados de modo sustentable, sin agroquímicos, preservando la fertilidad del suelo y respetando la biodiversidad continúa creciendo. "Los consumidores buscan una dieta sana, alimentos libres de contaminantes y de sustancias químicas. Por otra parte, el planeta no soporta otra cosa que no sea una agricultura sustentable", afirmó Pedro Landa, director de la certificadora Organización Internacional Agropecuaria (OIA).
Con más de 31 millones de hectáreas dedicadas a la producción en el mundo, según datos de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (Ifoam, por sus siglas en inglés), las mayores extensiones se encuentran en Oceanía (39%), Europa (21%) y América latina (20%). Australia, con 12,1 millones de hectáreas, es el país con más tierra certificada, seguido por China, con 3,5 millones.
En la Argentina, el tercer país en importancia, el año pasado la superficie alcanzó los 3,1 millones de hectáreas; según informes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). El mercado interno es reducido, y más del 90% de lo producido en el país se comercializa en el exterior. El año pasado aumentaron las exportaciones de orgánicos de origen vegetal, de 46.000 toneladas en 2004 se pasó a 65.500. Los productos con mayor crecimiento fueron los industrializados, entre ellos azúcar, vinos, jugos de naranja y limón, aceite de oliva y puré de manzana.
La importancia de este avance fue señalada por Laura Montenegro, directora de la certificadora Argencert: "En la Argentina estamos habituados a vender productos sin elaborar, pero debemos desarrollar bienes con mayor valor agregado. En el mundo está creciendo el consumo de comidas para bebés, alimentos congelados y todo tipo de comidas preparadas, incluso para mascotas, entre otros que en el país se pueden hacer". También aumentaron las ventas de carne vacuna y lana.
La Unión Europea es el principal destino de las exportaciones argentinas, aunque fue perdiendo peso en los últimos años. En 2005 recibió unas 39.000 toneladas y las mayores compras fueron cereales, oleaginosas y frutas frescas. Entre los productos industrializados se destacaron los vinos, azúcar, jugos y purés de frutas. Los envíos a la Unión Europea representaron el 60% del total de las exportaciones de orgánicos de la Argentina, que con el ingreso de los países de Europa del Este en el bloque comunitario se enfrenta a nuevos e importantes competidores, en especial en cereales.
Medio Oriente, Brasil...
Para Rodolfo Tarraubella, presidente del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO), "tenemos que dejar de mirar sólo a la Unión Europea y a Suiza (otro de los principales compradores). Se necesita diversificar mercados, prestar atención al crecimiento del consumo en Medio Oriente, Brasil y Estados Unidos y concurrir a ferias y encuentros en los que hasta ahora no participábamos".
Desde principios de los 90 el mercado norteamericano es el más dinámico, con tasas de crecimiento del 19%. En 2005 alcanzó los US$ 14.000 millones y los alimentos frescos son los más demandados. El motivo principal para comprar orgánico es acceder a una dieta saludable, de acuerdo con datos del Food Marketing Institute y, en segundo lugar, contribuir al cuidado del medio ambiente. También los consumidores están dispuestos a pagar más por productos orgánicos: en frutas, verduras y carne es de hasta un 25% superior al de los convencionales.
"El consumo está liderado por la generación del baby boom [expresión inglesa surgida tras la Segunda Guerra Mundial para definir el período de tiempo con un extraordinario número de nacimientos que se dio entre 1946 y 1949], próxima a jubilarse. Tienen una importante capacidad adquisitiva, buscan calidad y les preocupa el cuidado de la salud. Como algunos se trasladan a Florida después de su retiro, allí se registra un aumento de la demanda", explicó Mario Suárez, consultor de Export USA, en un reciente seminario sobre alimentos orgánicos y gourmet organizado por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham) y Proargentina.
En ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston, Chicago, Detroit, Houston, Los Angeles, San Francisco y Miami se concentra la demanda de orgánicos. Hay unas 20.000 tiendas especializadas, pero en los últimos años el principal canal de ventas es el supermercado. "El espacio que le están dedicando cadenas como Wal Mart contribuyó a aumentar el consumo", dijo Suárez. En estudios realizados en supermercados en Europa y Estados Unidos se observó que la oferta de estos alimentos atrae a una clientela fiel.
Suárez marcó diferencias entre la Unión Europea y Estados Unidos: "La superficie cultivada es extensa en Europa, los gobiernos otorgan subsidios a los agricultores que se dedican a la producción orgánica y el consumo se está estabilizando. Mientras en Estados Unidos sigue creciendo, la superficie cultivada es menor, por lo cual hay mayores compras en el exterior".
El año pasado Estados Unidos recibió cerca de 18.000 toneladas de productos argentinos, un 27% del total exportado por el país, y los principales envíos fueron cereales, oleaginosas, frutas y productos industrializados, entre los que se destacaron el aceite de oliva (recibe cerca de la mitad de lo exportado por el país), azúcar, mosto de uva y jugos de fruta.
Pero no sólo avanza el consumo de orgánicos, también el de alimentos gourmet , un mercado estimado en US$ 5000 millones en Estados Unidos. "Con las comunidades de inmigrantes aparece el llamado mercado de la nostalgia: los que compran productos típicos de su país. Pero también los norteamericanos están abiertos a probar diversos productos", aclaró Suárez.
Por su parte, Federico Ocampo, director de Promoción de la Calidad Agroalimentaria de la Secretaría de Agricultura, señaló que si bien las ventas argentinas de alimentos gourmet son pequeñas, van en aumento y Brasil y Estados Unidos son los principales destinos para nuestro país. En el mercado norteamericano hay oportunidades para los productores de carnes y pescados ahumados, quesos, aceite de oliva, aderezos, dulce de leche, hongos, mermeladas, vinos y licores. También se incrementaron las exportaciones a Israel, Canadá, Noruega, Rusia, Chile y Japón, entre otros.
Productos terminados
Para Montenegro "nos estamos olvidando de mercados que crecen y en los que la Argentina puede vender productos elaborados. Porque tanto la Unión Europea como Estados Unidos prefieren comprar a granel -por ejemplo, miel, aceite, dulces- para luego finalizar el proceso y fraccionar en su país". Y agregó que en Australia, Brasil y países del sudeste asiático hay espacio para ingresar con productos terminados. "En Australia está aumentando el consumo de vino ecológico y en Brasil los supermercados de Río de Janeiro y San Pablo están ampliando la oferta de orgánicos".
Los especialistas coinciden en que más allá de la búsqueda de nuevos mercados uno de los desafíos es el aumento del mercado interno. Ocampo afirmó que "no se puede pensar en el crecimiento del comercio internacional sin un mercado interno sólido. Con una demanda local fuerte habrá más producción y exportaciones".
Y una posibilidad que tienen los pequeños productores para alcanzar un mayor volumen y la calidad exigida por los mercados externos es unirse en cooperativas u otras asociaciones, lo cual también los favorecería a la hora de negociar con los canales de venta en el mercado local. Por su parte, Landa recordó la función social de la agricultura orgánica: "Con su desarrollo evitamos que miles de pequeños productores desaparezcan".
Por Graciela Cañete - Suplemento Comercio Exterior Diario la Nación