En el ámbito internacional, el grado de exigencia de clientes y consumidores respecto de los alimentos se ha elevado y diversificado en virtud del aumento de su poder de negociación en las compras, de la formidable cantidad de información disponible, y de la oferta de una gran variedad de productos.
El consorcio de exportación se conforma con un grupo de empresas que, por medio de la generación de sinergias, aumentan su competitividad y disminuyen los riesgos y costos de internacionalización.
¿Cómo se relaciona un venezolano con una gaseosa?¿Cuál es el vínculo emocional (como le gusta decir a quienes están en el negocio publicitario) de un croata con su detergente?. Desde que la devaluación transformó a la industria publicitaria argentina en una de las más competitivas del mundo, los managers y creativos de las compañías locales están haciendo un curso acelerado sobre las costumbres y preferencias de consumidores de países como Nueva Zelanda o la República Eslovena
Desde la devaluación, la posibilidad de exportar se convirtió en una alternativa tentadora para las empresas argentinas. Sin embargo, el acceso a los mercados de los países desarrollados no sólo depende de las ventajas comparativas y de la liberalización internacional del comercio. También resulta fundamental la integración a redes globales de producción controladas por empresas transnacionales líderes.
Con la adquisición de nuevos conocimientos, las firmas pueden posicionarse mejor en el mundo.
Cuando un consumidor del exterior compra un servicio o un producto argentino tiene ante sus ojos el resultado de un proceso que, en ese momento, pasa casi inadvertido, pero que es determinante para insertar la oferta de un país: el desarrollo científico y tecnológico.