Mientras el Gobierno y el sector textil argentino “blindan” el mercado interno a la competencia brasileña, fabricantes de indumentaria local buscan nuevos mercados en Europa. Es el caso de Legacy, que muestra cómo la devaluación provocó un quiebre en la ecuación negativa del sector que, de los problemas de competitividad derivados de la Convertibilidad, pasaron a recuperar ingresos y salir a exportar.
Después de la devaluación las empresas nacionales que elaboran productos de higiene y cosmética comenzaron a generar unidades de negocios orientadas a colocar su producción en nuevos mercados. Según Pablo Tenembaum, gerente general de Biferdil, especializada en productos para el cuidado capilar, estima exportar un 30% de su producción durante este año.
En momentos en que todo parece concebido desde la perspectiva de la producción en serie, el trabajo artesanal es cada vez más valorado en el mundo y las manos autóctonas argentinas no son la excepción. Telas mapuches en Italia, mates con adornos de oro en Siria, accesorios de caza mayor tobas en España, maderas talladas en Estados Unidos.
"Se me ocurrió la idea de crear un sistema para que las mujeres indígenas pudieran trabajar con las reglas del comercio justo", comenta Andrea Prado. Así fue como nació la marca Pasión Argentina, que en un año facturó 148.000 pesos. Con ese nombre las casas de diseño en la Argentina y el exterior venden mesas de madera lustrada con aplicaciones de tejido Diaguita Calchaquí, escritorios con tejido Wichí y chales de pura lana de llama hechos en telares manuales.
"En Estados Unidos, los perros se vuelven locos por las trenzas de penes de toro". Esta es una descripción de mercado expuesta por Juan Carlos Reggiardo, titular del frigorífico Limay de Casilda, Provincia de Santa Fe, único en el país que produce y exporta golosinas para mascotas, en base a subproductos de la industria cárnica como penes de toro, esófagos, tripas y mondongos.