A poco más de un mes del posible inicio de la zafra en la provincia, industriales y cañeros tucumanos dieron muestras, durante la semana que pasó, de una actitud previsora y madura al expresar un convencimiento sobre la necesidad de exportar excedentes de azúcar. Más allá de las diferencias que existan en los criterios en cuanto a volúmenes y porcentuales del producto que deberá enviarse al exterior, lo importante es que todos en el sector son conscientes de que este año nadie podrá eludir la exportación.
La iniciativa de planificar un ordenamiento del mercado interno, para que se mantenga un nivel de precios del azúcar que haga rentable a la actividad, recayó este año en el empresario Jorge Rocchia Ferro, con el acompañamiento -nada más y nada menos- de los ingenios Ledesma, de Jujuy, y Tabacal, de Salta. Además, este industrial, dueño del ingenio La Florida, de la mayor parte del Aguilares, y desde hace poco del Grand Hotel, entre otros emprendimientos, suma el apoyo de varias fábricas azucareras medianas y chicas de la provincia, y contabiliza a favor de la causa el compromiso del grupo Atanor -futuro propietario del ingenio Concepción- de que participará del proceso exportador. Además, nadie duda de que el grupo Colombres (ingenios Santa Bárbara y Ñuñorco) y los responsables del grupo Minetti (La Fronterita y Bella Vista) exportarán con responsabilidad, porque siempre lo hacen para preservar el negocio azucarero en el país.
En Tucumán y en el resto de las provincias azucareras nadie duda de que este año se obtendrá una superproducción de caña y un récord absoluto de producción de azúcar. Hasta ahora, la marca máxima se había alcanzado en la zafra de 1998, con 1,15 millón de toneladas del producto, mientras que ahora los industriales ya aventuran 1,3 millón de toneladas. Si se toma en cuenta que en la aún presente temporada se calcula una exportación total de 270.000 toneladas de azúcar, tras una producción nacional de 1,7 millón de toneladas, no suena descabellada la idea de los industriales de que en la próxima campaña habría que vender al exterior 460.000 toneladas. Y más si se considera que quedará un remanente abultado de la etapa azucarera a punto de concluir.
En base a los cálculos “a ojo” que realizaron los dueños de los ingenios sobre la posible producción de la zafra por venir, se determinó que los cañeros deberán participar de la exportación con un 30% del azúcar que les corresponde recibir por el sistema de maquila que se aplica en la molienda de la caña. Este porcentaje, que duplica al que se aplicó en la zafra pasada, generó cierta irritación en los agricultores, no tanto porque sea demasiado elevado, sino porque no se basa en datos técnicos.
También molestó a los hombres de campo que este valor haya surgido en forma unilateral en la industria, y no en función de un consenso entre los factores que integran la actividad. De cualquier manera, el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu), la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) y la Federación Económica de Tucumán (FET), en representación de su rama Producción, ya manifestaron su voluntad exportadora. Piden, eso sí, más diálogo y consenso para la toma de decisiones que los afecta a todos. No quieren que se repita el episodio del año pasado, cuando la industria determinó los porcentajes de azúcar que se venderían en el mercado internacional sin siquiera consultarlos.
También quieren más transparencia en el proceso, porque muchos quedaron disconformes con la manera en que la industria exportó, dada la evolución -hacia la baja- que mostró el precio del azúcar durante la última zafra.
Más allá de las presuntas diferencias entre los factores, los azucareros saben que este año deberán exportar responsablemente para garantizar la supervivencia de la actividad.
Por Fernando García Soto
Fuente Diario La Gaceta de Tucumán