En octubre culminará un proceso de integración que ya lleva ocho años, donde la lucha por imponer los intereses propios es proporcional a las oportunidades comerciales que se abren. Hay mucho en juego. La asociación regional de cuatro países sudamericanos con 25 europeos tiene una lógica, pero también está supeditada a los ritmos de integración propia de cada uno de los bloques.
El Mercosur y la Unión Europea iniciaron este miércoles en Buenos Aires una nueva ronda de negociaciones para el acuerdo de asociación que prevén firmar en octubre, con algunos avances en los capítulos de inversiones y servicios, temas clave para que los europeos ofrezcan mejoras al acceso de los productos agrícolas y alimentos agroprocesados a su mercado.
Ambos bloques reconocen que aún hay diferencias entre las propuestas presentadas. Las máximas autoridades políticas del Mercosur y la Unión Europea (UE) arribaron hoy a Guadalajara, la segunda ciudad de México, para definir la amplitud o estrechez del acuerdo de libre comercio que están negociando, el primero que se entablaría entre dos bloques.
El Mercosur y la Unión Europea esperan obtener en la Cumbre de Guadalajara de la semana próxima el aval político para continuar negociando el acuerdo técnico de libre comercio y poder cerrarlo en octubre, fecha comprometida por el canciller argentino Rafael Bielsa al presidente de la UE, Romano Prodi.
Mañana comenzará a definirse la suerte del acuerdo Mercosur-Unión Europea, cuando se conozcan las concesiones que cada bloque está dispuesto a hacerle al otro. El intercambio de documentos tendrá lugar en Bruselas, y será, si no el último, el punto más alto de un largo proceso de negociaciones.