Según Fischler, la oferta que hará la UE sorprenderá por "ambiciosa", pero espera contraprestaciones del Mercosur. Se sabe que Bruselas quiere concesiones en servicios y compras gubernamentales, algo en lo que hay resistencias, sobre todo de Brasil, que ve en las licitaciones públicas un bastión de su política industrial.

"Haremos - dijo el hombre de Bruselas - una oferta ambiciosa para cumplir con lo que pide el Mercosur. Pero debe ser con equilibrio. Y si no nos entendemos antes de octubre, se perderá el año."

Como aún no se oficializaron las listas a intercambiar en esta etapa (la semana próxima habrá una reunión técnica en Bélgica para avanzar), todos se guardan ases en la manga y presionan. Economía dice que para el Mercosur aún es "claramente insuficiente" la propuesta rural de la UE. Y que el Mercosur sólo firmará si hay un acceso sustancial para productos primarios y agroindustriales en Europa.

Del otro lado responden. Para Fischler, "la pelota la tiene el Mercosur. La UE abarcará todas las áreas de productos, en volumen comercial duplicamos la oferta anterior , y habrá arancel 0 para un grupo, baja sustancial para otro e inclusive cantidades o cupos para productos cuyo ingreso al mercado europeo es sensible, como carne vacuna".

Pero Fischler rechazó que eso sea para "compensar" los daños que a los exportadores del Sur hacen los cuantiosos subsidios que la UE (como EE.UU. y Japón) otorga a su campo. "Ello distorsionó en el pasado, pero ahora reformulamos nuestra política rural integralmente y ya no hacen falta 'compensaciones' de cara al futuro", afirma. Como Argentina y otros países se cansaron de repudiar los subsidios (aunque siguen peleándola en la Organización Mundial del Comercio), quieren sucedáneos en un mayor "acceso a mercado", o sea, menos aranceles.

Clarín le preguntó también sobre el impacto para el Mercosur de la expansión de la UE a otros 10 países, algunos de ellos productores agropecuarios, y sobre la decisión de un panel de la OMC de cuestionar el apoyo de EE.UU. a la exportación de algodón. Sobre lo primero, dijo que Argentina mantendrá las ventajas que ya tiene en los nuevos socios europeos, y que un mayor crecimiento de la UE por el ensanchamiento significará "más demanda". Y sobre la OMC, dijo que la UE no puede ser cuestionada, por caso en lácteos, pues ya no subsidia en base a productos sino a "políticas ambientales y servicio público". Y se le escapó un concepto para varias lecturas. La OMC, dijo, ya no necesita más cumbres, dados los últimos fracasos. En cambio, debe apuntar a "reuniones puntuales y más directas". El G-20, donde militan Argentina, Brasil, China e India y que ha desafiado el poder de los grandes en la OMC, debería interpretarlo.
Por Matías Longoni
Fuente Diario Clarín