Entre estos cambios, el diplomático mencionó las mejoras en la situación económica de los países del Mercosur, el trabajo técnico que continuó realizándose entre las dos regiones desde 2004, la ratificación política de la voluntad de alcanzar un acuerdo y el avance institucional del bloque sudamericano.

"El Mercosur sigue existiendo, se amplió por primera vez y está demostrando capacidad de atracción. La integración es dificultosa, pero sigue mostrando voluntad", sostuvo, al referirse al momento que atraviesa el bloque.

Con respecto a si la incorporación de Venezuela plantearía alguna dificultad para retomar la negociación entre ambas regiones, Martín Prada dijo no ver un problema en ello, y recordó que durante las tratativas la Unión Europea también se amplió.

Otro aspecto positivo para acelerar el acuerdo es que "Doha estaría despejada", agregó, con referencia a las negociaciones multilaterales de la OMC llevadas a cabo en la capital de Qatar y que intentarán definirse a fin de mes como plazo máximo.

El embajador reconoció que se trata de una "negociación compleja" vinculada a las tratativas de la Ronda de Doha. No obstante, remarcó que "no hay que exagerar ese vínculo, ya que, si estuvo a punto de concluirse en 2004, puede cerrarse antes o después de lo que se defina en la OMC. No hay que ser tan determinista".