
Comprender que el gigante asiático opera bajo un modelo de red exclusivo es el pilar fundamental para trazar un plan de inserción comercial exitoso. Lejos de ser un mercado convencional, China se erige como un ecosistema digital paralelo que desafía las lógicas tradicionales de comercio exterior occidentales. Con una población que roza los 1.400 millones de personas (representando casi el 20% de la humanidad) y una economía en plena expansión, este territorio es el destino exportador más ambicioso para las empresas con visión global que logren dominar sus plataformas nativas.