Argentina está lejos de Oriente en su cultura y en sus
horarios, pero en el mundo de los negocios, lugares como Tailandia, China, Malasia, o
Nueva Zelanda, adquieren para los empresarios locales la forma del ideograma chino en
el cual la crisis se mezcla en igual medida con la oportunidad.
Más allá del discurso que acompañó a la mega devaluación, la mejora en la
competitividad tiene sus matices. Aunque no produjo el anunciado salto exportador,
algunos sectores comenzaron a pensar seriamente en comerciar con el mercado
externo.
Un estudio de la Cepal revela que la devaluación, combinada con la crisis del
mercado interno, dividió aguas en el frente industrial. Sólo las que tienen posibilidades
de encontrar mercados en el exterior contarían con posibilidades ciertas de
subsistencia.
Las empresas Argentinas se han visto repentinamente
ante un dilema de hierro: un mercado interno cada vez más deprimido, y como
consecuencia reducir la actividad, o encontrar nuevos mercados en el mundo. Frente a
esto, fueron muchas las empresas que por no saber no querer no poder resignaron su
futuro y se quedaron con una menor participación interna, sin jugar sus posibilidades al
desafío que implica el mercado externo.
No todo está perdido. En la mayor crisis
económica del país, la cantidad de empresas que se suman al comercio exterior crece a
diario, al punto de que para Arnaldo Bocco, el titular del Banco de Inversión y Comercio
Exterior (Bice), en un par de años los envíos argentinos no tradicionales al mundo
aumentarán hasta el 40 por ciento.