Pero, para que la incursión detrás de la frontera no se transforme en
una decepcionante aventura, es importante considerar algunos elementos.
“Exportar no es algo que se logra de la noche a la mañana, pero tampoco es
algo imposible; de hecho, cada vez más empresas lo logran”, señala Luis Gilli gerente
operativo de la Cámara de Comercio Exterior (Cacec).
A esta altura,
todos los sectores económicos tienen en claro que con la devaluación, no alcanza.
Efectivamente, luego de cinco meses de caídas interanuales, en setiembre las
exportaciones quebraron la tendencia y crecieron dos por ciento respecto a igual mes
de 2001.
El financiamiento, la capacitación del personal, la adecuación
de los productos, la exploración del mercado, la detección de nichos y la asociación
entre empresas, son algunos de los ítems a considerar. Y antes de llenar los
contenedores, es necesario cumplimentar una serie bastante compleja de trámites y
requisitos formales.
En blanco. En primer lugar, aunque
parezca obvio, un potencial exportador debe tener su situación impositiva y previsional
en regla. Esto significa que el establecimiento debe estar debidamente inscripto en la
Dirección General Impositiva (DGI), además de registrarse como exportador/importador
en la Aduana. Si los productos son alimentos, debe anotarse como exportador en el
Senasa y el Inal.
Cotización. Una vez detectado el mercado
e iniciado los contactos, los clientes pedirán una cotización. Para confeccionarla, es
necesario tener en cuenta que las operaciones internacionales se facturan sin IVA.
Asimismo, también tenga en cuenta los costos de la operación y la rentabilidad
esperada, de manera que la operación no signifique una pérdida. Existen fórmulas para
calcular una cotización conveniente.
Factura pro-forma.
Una vez cumplido este paso, junto a los catálogos y las muestras, el exportador debe
enviar una factura pro-forma. Se trata de una cotización en firme con las condiciones
de la operación.
Conformidad. El importador determina la
conformidad y envía una nota de pedido. Ambas partes realizan un contrato de
compraventa internacional.
Permiso. Una vez asegurada la
logística, el despachante presenta a la Aduana un permiso de embarque, para el que se
requiere factura comercial de exportación, lista de empaque, instrucciones de
empaque, visaciones y datos técnicos de la mercadería.
Embarque. El despachante es el encargado de entregar la orden de
embarque.
Retenciones. Según el tipo de producto, se debe
abonar un derecho de exportación, equivalente entre el cinco y 20 por ciento del valor
FOB.
Medio de pago. Los más usados son dos. Una es la
cobranza o letra de pago (implica mayor riesgo). Otra forma de cobro se presenta a
través de una carta de crédito que abre el comprador a favor del exportador. Esta
modalidad es la que brinda mayor seguridad al vendedor. Para abrirla, el comprador le
pide al vendedor que determine con qué banco de su plaza desea operar (banco
receptor del pago). Si la carta de crédito es irrevocable, el vendedor cobrará sí o sí, ya
que el banco emisor ha garantizado la operación.
Cobro.
Para cobrar, el exportador debe poseer toda la documentación exigida en la carta de
crédito y cumplirla a rajatabla, sin errores formales, ya que puede haber discrepancias
y complicar la operación. Con la mercadería embarcada, el banco del comprador emite
la carta de crédito, la que se hará efectiva en el plazo pactado.
Liquidación. Tenga en cuenta que, por más que su operación internacional se
exprese en dólares, por disposición del Banco Central sólo recibirá las divisas liquidadas
en pesos al valor del dólar libre comprador de ese día. Según el producto, el plazo de
liquidación puede rondar entre los 15 (commodities) y 180 días (bienes de
capital).
Reintegros. Se trata, según el producto, de la
devolución por los impuestos internos abonados para fabricar el producto exportado. Es
necesario tener al día las facturas abonadas a los proveedores.
Costos. Un tema muy importante son los costos de la operación. Si la cotización
es FOB, significa que la responsabilidad del vendedor sobre la mercadería desaparece
una vez que ésta es cargada a bordo del medio de transporte internacional. Debe
afrontar los costos logísticos de desde su fábrica hasta el puerto. Un contenedor que
viene en camión desde el puerto y vuelve con la carga lista para zarpar, tiene un costo
aproximado de 1.500 pesos más IVA.
Otro de los costos importantes
son los honorarios del despachante de Aduana, los que, dependiendo de la frecuencia,
el volumen y el monto de la exportación, pueden llegar hasta el uno por ciento del valor
FOB. Los honorarios del despachante incluyen todos los trámites del proceso
exportador, incluso el cobro por carta de crédito.
Otro de los costos
está relacionado con este punto, ya que el banco receptor de la carta de crédito cobra
una comisión de 0,37 por ciento del valor exportado, o un mínimo de 150 dólares. En el
caso de no requerir confirmación, el costo es de 0,25 por ciento del valor de la carta
de crédito, con un mínimo de 100 dólares.
Fuente: Diario La Voz
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- Categoría: Notas Comex
Ni tan sencillo, ni imposible
Más allá del discurso que acompañó a la mega devaluación, la mejora en la competitividad tiene sus matices. Aunque no produjo el anunciado salto exportador, algunos sectores comenzaron a pensar seriamente en comerciar con el mercado externo.