La situación mundial exige un cambio significativo de los modelos de internacionalización tradicionales pasando de políticas de promoción de exportación puras a políticas para mejorar las producciones locales y desarrollar sinergias estructuradas que mejoren la competitividad internacional: "mirar lo global y operar en lo local con miras a ser globales". 

En este contexto, la "nueva" internacionalización significa apuntar a la vinculación internacional que tiene en cuenta y relaciona los diferentes contextos socioeconómicos, que tienen su elemento de fuerza en los recursos humanos más que en los productos. Por esta razón, las empresas cada vez más enfocan sus estrategias en la búsqueda y formación de "talento multi–cultural".