Hace cinco años, la cooperativa Capyc sumó a sus actividades la producción y elaboración de productos naturales sobre la base de esta planta, para abastecer la demanda interna, sustituir importaciones y exportar. En la Argentina, la primera empresa productora de gel de Aloe saponaria, y actualmente la única con capacidad para la elaboración industrial de los derivados de esta planta, se encuentra en la localidad cordobesa de Devoto.
El distintivo de esta iniciativa no reside únicamente en el producto que elabora y comercializa, sino también en ser la "hija menor" de un grupo cooperativo de la región este de Córdoba y oeste santafecino que logró trascender más allá de estas fronteras.
Fue hace cinco años cuando, asumiendo un nuevo desafío, la Cooperativa de Agricultores, Productores y Consumidores (Capyc), comandada por Domingo Benso, decidió sumar el cultivo de aloe y su posterior industrialización a una amplia oferta de producción -poco habitual en este tipo de organizaciones- que comprende industrias de envases plásticos, indumentaria, lácteos, polietileno, rotomoldeo, llantas y otros artículos de metalurgia.
Para medir la magnitud de esta entidad, será suficiente indicar que ocupa a unos 100 empleados.
"Nuestro objetivo es generar mano de obra para los asociados, especialmente gente de Devoto", dijo el gerente.
Precisamente por eso, Capyc acaba de ser distinguida por sendos decretos del gobierno nacional y provincial como una de las cuatro entidades cooperativas más influyentes del país, a la hora de otorgar oportunidades laborales e inversión para emprendimientos microproductivos.
La última iniciativa de la cooperativa comprende la infraestructura y personal entrenado tanto para la siembra de las plantas de aloe bajo riego controlado, como así también para el procesamiento industrial y envasado de los productos derivados de la misma.
Para convertir hojas en productos con la marca Aloesap, en Devoto (una localidad de 6000 habitantes), Capyc dispone de tres hectáreas sembradas, en donde se encuentran alrededor de 20 mil plantas adultas de Aloe saponaria con un tiempo de vida promedio de dos años.
Adicionalmente, en la región circundante existen pequeños productores que aportan al acopio de un volumen de 350.000 ejemplares para su procesamiento y comercialización.
Además, "en ninguno de los pasos se emplean fertilizantes químicos ni herbicidas, por lo que los productos derivados son totalmente libres de componentes químicos externos a la planta", algo que agrega valor a los productos, según aseguró Benso.
Había que apoyar una idea, pero escasos antecedentes se encontraban en las tierras argentinas.
"Así fue que a principios de 2000, Capyc autorizó un viaje a Estados Unidos que nos permitiera conocer detalles sobre la producción de aloe allá. Con esa experiencia y mucho entusiasmo emprendimos primero la plantación, luego la obtención del gel estabilizado y por último la producción de una serie de productos. Es una producción alternativa muy interesante", contó Benso.
Desde su comienzo, en las etapas de investigación, desarrollo, producción, gestiones para lograr las aprobaciones e inscripciones de los productos, sistemas de ventas, etcétera, el proyecto demandó una inversión cercana a los 100.000 dólares, obtenidos gracias al apoyo de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos de Devoto que integra el grupo cooperativo y mutual junto a Capyc, explicaron desde la cooperativa.
"A los dos años de haber iniciado nuestra producción de derivados de aloe ya habíamos logrado el autofinanciamiento y estamos apuntando a crecer para poder hacer rentable el proyecto", explicó el dirigente.
Hoy, la cooperativa Capyc trabaja con 10.000 kilos de hojas mensuales, de los cuales se obtienen 4000 litros de gel.
Para Benso, la iniciativa recién está dando sus primeros pasos, en un nivel de producción primario. "Pero la posibilidad de crecer es grande y a eso se apunta", añade.
"Ante una actividad totalmente desconocida para la industria nacional, nos constituimos en la primera empresa cooperativa del país que produce gel de Aloe saponaria", dijo Benso.
"Con esto quisimos imponer un nuevo criterio que supere a los microemprendimientos en cultivo, procesamiento y comercialización", agregó.
Según el dirigente, en el rumbo se consideró que "debido a que en nuestro país, y más específicamente en la zona centro, la especie de aloe más conocida es la saponaria, debimos enfrentar otro desafío: promover la utilización de esta especie en reemplazo del reconocido aloe vera (o barbadensis miller)".
Así fue que, al no registrarse antecedentes de ese tipo de produc ción en el nivel industrial, esta tarea representó un esfuerzo extra para Capyc, porque implicó "una ardua investigación para convalidar las propiedades del aloe saponaria", recordó Benso.
Fortalezas
Más allá de las cualidades curativas comprobadas en el Aloe saponaria, Benso confía en el crecimiento ininterrumpido de su proyecto, teniendo en cuenta que las experiencias similares que se desarrollan en el país aún no tienen una escala industrial.
Hoy, el desafío para Capyc es llegar a los consumidores y lograr el hábito del uso de productos de aloe.
La cooperativa tiene planes para incrementar su presencia en el mercado mundial, en el que compite con 60 empresas internacionales, especialmente provenientes de Estados Unidos, uno de los mayores productores.
"Nuestra línea de productos es natural, lo que nos convierte en pioneros en el desarrollo industrial de estos productos. También nos distinguimos por haber construido nuestra empresa exclusivamente con esfuerzo cooperativo", añade Benso.
En el moderno edificio del Parque Industrial, instalado en la ciudad de San Francisco, desde donde salen los productos que llevan la marca Aloesap, Benso rescata que superaron con éxito las barreras que habitualmente limitan el crecimiento de los microemprendimientos.
"Pudimos contar con el apoyo financiero de la Sociedad Cosmopolita de Devoto y la fortaleza institucional de Capyc que, con experiencia en otros rubros, nos permitió hacer crecer este proyecto productivo. Suelo decir que es más fácil producir y fabricar que vender y cobrar. Insertarse en el mercado constituye una ardua tarea", consideró el directivo.
Producción interna
Históricamente, en la Argentina el aloe se importó de distintos mercados del mundo para abastecer a la demanda.
Actualmente, desde esta planta procesadora del interior de la provincia de Córdoba, se puede lograr la elaboración de productos a base de aloe calidad garantizada, reconocida por varias empresas cosméticas que compran la producción de Capyc.
"La primera exportación la hicimos a los cuatro años de haber iniciado nuestra producción, cuando desde Suiza llegó el primer pedido por 3500 euros", dijo Benso, después de contar que ahora están preparando un nuevo envío para ese país.
Además, Capyc exporta a Italia mermeladas, champúes, cremas para manos y cuerpo, gel postsolar y un suplemento dietario. La cooperativa también se captó al mercado estadounidense con la llegada de dos envíos a Nueva Jersey de corteza disecada, que aquí se procesan en cápsulas para consumo dietario y digestivo de rápida acción. Y está muy avanzada la venta de suplemento dietario a España.
"Por el momento, sólo exportamos el 30 por ciento, pero apuntamos con especial énfasis al mercado externo. Nosotros creemos que en las exportaciones residirá el crecimiento de nuestro proyecto para el largo plazo", finalizó Benso.
Por Patricia Angeletti
Fuente Diario La Nación